Cuando el apóstol Pablo escribió con respecto de los judíos de ser descendencia carnal “judía” y su confianza en las obras de la Ley para conseguir el favor divino, dijo: “Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. Más bien, es judío el que lo es por dentro, y su circuncisión es la del corazón por espíritu, y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios”. (Ro 2:28, 29.) Aquí Pablo juega con el significado del nombre “judío” a fin de mostrar que la verdadera base para recibir alabanza de Dios es ser un siervo suyo desde el corazón, por espíritu. Este argumento es comparable a su razonamiento del capítulo 4 de Romanos, donde dice que la verdadera descendencia de Abrahán son aquellos que tienen la fe de Abrahán. También señala que en la congregación cristiana la nacionalidad no tiene ninguna importancia, pues “no hay ni judío ni griego [gentil]”. (Gál 3:28.). (Rev 2:9.)
Cuando el apóstol Pablo escribió con respecto de los judíos de ser descendencia carnal “judía” y su confianza en las obras de la Ley para conseguir el favor divino, dijo: “Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. Más bien, es judío el que lo es por dentro, y su circuncisión es la del corazón por espíritu, y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios”. (Ro 2:28, 29.) Aquí Pablo juega con el significado del nombre “judío” a fin de mostrar que la verdadera base para recibir alabanza de Dios es ser un siervo suyo desde el corazón, por espíritu. Este argumento es comparable a su razonamiento del capítulo 4 de Romanos, donde dice que la verdadera descendencia de Abrahán son aquellos que tienen la fe de Abrahán. También señala que en la congregación cristiana la nacionalidad no tiene ninguna importancia, pues “no hay ni judío ni griego [gentil]”. (Gál 3:28.). (Rev 2:9.)
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